Acerca de Taite Cortés

Periodista. Siempre periodista. Fui plumilla, reportera, directora de Comunicación de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, después de la de Hacienda. Hice un paréntesis de un año en México, en el mundo del "choubisne". He vuelto a Hacienda

Queridos Reyes Magos

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Creador de palabras (de mi IG)

Queridos Reyes Magos:

Esta vez lo habéis clavado. Y no puedo estar más ilusionada. Ha costado, está claro, y los intentos previos han sido frustrantes: cuando no me tiraba de la sisa, me quedaban corta y asomaba el ombligo sin que me llegara nunca a sentir cómoda.

Hoy la he visto con los demás regalos y, temerosa, me la he probado. Pero esta primera persona del plural que estreno me queda como un guante. Porque no constriñe y te hace sentirte libre, porque está tejida con complicidad y generosidad: porque sabe a chocolate, a mazapán, a palomitas, incluso a brócoli; porque recoge carcajadas y charlas hasta la salida del sol. Esta primera personal del plural fluye con naturalidad, sin aspavientos ni barreras; ni se fuerza ni se rehuye; aunque sea absolutamente imprevista. Probable y simplemente es porque no puede ser de otra manera, si hay quien se ha colocado justo a tu lado para acompañarte, para cogerte la mano y susurrarte “va a salir bien”.

Esta primera del plural hace más fuerte, en individual y en colectivo; enjuga soledades y va conquistando huecos cotidianos que hacen de tu casa más casa, de tu hogar más hogar, de tu vida más vida, de tu sexo más sexo. Se cuela en la lista de la compra, en la agenda, en las ganas, en los planes, en el corto y el largo plazo sin que le acompañe ni  un ápice de vértigo porque no puede ser de otra manera, porque es natural y real. ¿Acaso puede ser de otro modo?

Queridos Reyes Magos. Esto sí que es magia. Os habéis salido. Por eso pienso cuidarla y espero que dure conmigo el mayor tiempo posible. Y disfrutarla en lo que esté. Porque esta primera del plural me pinta sonrisas, me va a estampar dos coloretes “jartibles”, me regala bandas sonoras, me trae música en directo, me hace inaugurar y ponerle nombres a los muebles, me arrulla con el ruido de la radio, comparte TOCs.

Y no renuncio a la primera del singular porque esa es mas yo que nada. Porque soy feliz ejerciéndola y he aprendido a vivir de tal manera con ella y a quererla que no puedo, ni debo, ni voy a dejarla a un lado. Porque seremos nosotros cuando nos hagamos mejores versiones de nosotros mismos pero sin olvidar que el yo y el tú nos han traído hasta aquí y tienen que proyectarse, mantener espacios y lealtades, sin que unos fagociten a otros.

Y estaré cómoda también si esa primera del plural decide hacerse más grande y dar cabida a más, a quienes formen parte de tu nosotros previo. Porque ¿acaso puede ser de otro modo?

Queridos Reyes Magos.

Magos.

 

Porqués y zarpazos

13335747_10208597732248231_6655785112544221430_nEn ocasiones me revoloteaban como pequeños abejorros que intentaba despejar a zarpazos. Eran momentos, apenas unos instantes, en los que me tentaban, me acechaban antes de que consiguiera hacerlos desaparecer.

En ocasiones regurgitaba algunos porqués. Por qué si no querías una relación… Por qué conmigo no… Y les acompañaba la tentación echar mano del flagelo con el me castigo sin piedad en cuanto se tercia.

Pero los despejé a zarpazos, me los quité de encima con determinación, no dejo que se posen ni reposen. Porque los porqués no tienen sentido ni las respuestas rebajan la añoranza, porque saber no ayuda a superarlo ni cambia en nada los ser, ni los estar, ni los quedarse, ni los irse.

Porque querer estar -o ser, o quedarse, incluso irse- es una opción ambivalente y reversible. Y revisable. Y revocable. Sin que medien motivos ni explicaciones, ni excusas. Porque se quiere o no se quiere -ser, estar, quedarse o incluso irse-; o se quiere ahora, pero mañana no; o ni hoy, ni mañana. Y es voluntario. Y cuando la voluntad se viste de no, qué mas da por qué.

Sólo queda aceptar, replegar, asumir y mirar para adelante. Y mantener intacto el cariño y el respeto. Y despejar a zarpazos los porqués que en ocasiones revolotean como abejorros, y la tentación de flagelarme. Porque no cabe rencor en el mundo de la voluntad, no cabe reproches donde no hay ataduras, no cabe reclamar si uno de los dos se planta.

Porque los motivos no rebajan las añoranzas, que han de pasar. Toca mirar hacia adelante sin que nada lastre tus pasos, los que necesitas para caminar tu vida con la libertad que da desprenderte de todo. También de los porqués.

Lo epidérmico

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Siempre mirando para otro lado (de mi IG)

Mi Cádiz está estancada, con unos niveles de desempleo inasumibles, una brecha social devastadora, una juventud sin futuro y un desarrollo mal gestionado; pero nos enredamos toda la semana hablando de la culpa de unas mulas en el deslucimiento de una procesión Magna Mariana, que como título de tesis tiene su aquel pero como tema de actualidad da mucha vergüenza. Da igual si el problema son las acémilas en sí o que los cargaores no quieren llevar los pies llenos de boñigas… se trata de echar horas hablando de lo epidérmico y obviar el fondo: antes fue la fecha fija o no para el Carnaval, el adiós a las ninfas y las diosas o hasta el nombre del Estadio.

Nos enredamos en debates nimios mientras se nos cuelan por las rendijas del día a día subvenciones que se pierden por inoperancia, proyectos que no llegan por indolencia, o mi eterno conflicto: el peaje, que no nos lo van a quitar sin que hagamos nada por pelearlo. Ahí está todo. Qué más da. Lo que importa es la procesión de vírgenes reunidas y la ausencia del Rocío por muleros motivos.

Así es Cádiz. Mi Cádiz. El que amo tanto como me duele. Y que no es tan diferente del resto aunque sí más exagerado. Porque en españa andamos que si gana o no el Real Madrid la liga, si a una famosa le ha dado un chungo que retransmitimos en directo con todo lujo de detalles, o las peleas fraticidas que desmontan ideologías; mientras nos acostumbramos con una capacidad de adaptación qye habría asombrado al propio darwin a que se destape la corrupción sin que nos duela ni nos huela (o mas bien nos apeste); sin que la combatamos ni nos indigne. Pero las mulas sí, menuda desfachatez.

Yo sí que quiero una moción de censura. Pero de la realidad.

Esta columna de opinión tiene la firma de Taite Cortés y se emitió en el programa Al Liquindoi de Canal Sur Radio el 23 de mayo de 2017 

Con el peaje no se cantinflea

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Ajolá (de mi IG)

Desengañémosnos: no nos van a quitar el peaje. Échenme cuenta, sé lo que me digo.

El ministro de Fomento no hace más que cantinflear cuando le pregunta, el delegado del Gobierno en Andalucía no hace más que cantinflear cuando se le interroga. Y una, que lleva veinte años analizando qué y cómo dicen las cosas los políticos, tiene la certeza de que van a seguir metiéndonos doblados esos 7,20 euros que me arranco cada viernes y domingo de las entrañas desde que tuve que emigrar de Cádiz porque era una ciudad sin presente ni futuro.

Dicen que “no se va a renovar el peaje” cuando la segunda prórroga interminable termine, que no veas si está medida la frase. Un peaje que es de pago desde el 69 y que no dicen nunca que se va a acabar. ¿Ustedes lo han oído? Porque yo no hago más que escrutar buscando certezas y ninguno. Sólo que si se verá qué pasa, que si el mantenimiento… Como diría Cantinflas: “Ahí está el detalle: que no es ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario”.

Han rescatado autopistas no rentables, ruinosas, asumidas por el Gobierno y pagadas por todos. Pero ésta, tan rentable y tan limitante para la economía de una ciudad que se desangra, es un negocio seguro que hay que mantener para el lucro de las empresas.

Quiero que el ministro diga “no se va a pagar más por ir a Cádiz a partir del 19” y que lo coreen los delegados del Gobierno de Andalucía, Sevilla, Cádiz. Sólo entonces seré capaz de creérmelo. O igual, cuando deje de rascarme el bolsillo y llegar a la Tacita de Plata no esté penalizado.

Esta columna de opinión tiene la firma de Taite Cortés y se emitió en el programa Al Liquindoi de Canal Sur Radio el 16 de mayo de 2017 

Justo como a mí me pone

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Leyendo (de mi IG)

Tengo una perversión. Confesable. Me pone que me pongan, intelectualmente hablando. Me puede que me sacudan y me zarandeen; y me dejen en un sitio, descolocada, y con una perspectiva nunca vista ni prevista. Me apasiona discutir apasionadamente, intentar convencer y dejar que me lleguen argumentos novedosos; con vehemencia propia y ajena. Me gusta intentar pensar distinto y  dudar de lo establecido. Me pone, me puede, ¿qué hago?

Por eso he disfrutado tanto del libro El pasodoble interminable, de Juan Carlos Aragón. Porque me ha llevado a otro prisma de la misma realidad que yo vivo, la del Carnaval, pero por dentro y desde dentro; porque me ha movido ideas asentadas sobre la fiesta, sobre su deriva, sobre la evolución, sobre su dimensión.

Porque me han enfrentado a un Cádiz que amo tanto como me desconcierta, incluso me he desconcertado descubríendome parte de ese Cádiz que amo; y también del que me supera. Porque me ha desgranado y diseccionado ideas sobre la fe, la religión, las creencias; en un tratado de filosofía juancarlista dentro de un libro surrealista sobre carnaval.

Y porque estaba tan bien escrito que sólo podía disfrutarlo y envidiarlo, a partes iguales, porque escribir asi -al 3×4 y en una novela- es un don. Y porque destilaba mardá, de la güena, de la de Cádi, de la que revienta con arte y retranca, que te arranca joputas por frase. Y a pesar de que en ocasiones parece el Mesias, poseedor de la verdad de la vida, de la esencia del carnaval; es al fin y al cabo Juan Carlos. Y se nos muestra en un pasodoble interminable que me descolocó, justo como a mi me pone.

Esta columna de opinión tiene la firma de Taite Cortés y se emitió en el programa Al Liquindoi de Canal Sur Radio el 9 de mayo de 2017