Queridos Reyes Magos

disparo palabras

Creador de palabras (de mi IG)

Queridos Reyes Magos:

Esta vez lo habéis clavado. Y no puedo estar más ilusionada. Ha costado, está claro, y los intentos previos han sido frustrantes: cuando no me tiraba de la sisa, me quedaban corta y asomaba el ombligo sin que me llegara nunca a sentir cómoda.

Hoy la he visto con los demás regalos y, temerosa, me la he probado. Pero esta primera persona del plural que estreno me queda como un guante. Porque no constriñe y te hace sentirte libre, porque está tejida con complicidad y generosidad: porque sabe a chocolate, a mazapán, a palomitas, incluso a brócoli; porque recoge carcajadas y charlas hasta la salida del sol. Esta primera personal del plural fluye con naturalidad, sin aspavientos ni barreras; ni se fuerza ni se rehuye; aunque sea absolutamente imprevista. Probable y simplemente es porque no puede ser de otra manera, si hay quien se ha colocado justo a tu lado para acompañarte, para cogerte la mano y susurrarte “va a salir bien”.

Esta primera del plural hace más fuerte, en individual y en colectivo; enjuga soledades y va conquistando huecos cotidianos que hacen de tu casa más casa, de tu hogar más hogar, de tu vida más vida, de tu sexo más sexo. Se cuela en la lista de la compra, en la agenda, en las ganas, en los planes, en el corto y el largo plazo sin que le acompañe ni  un ápice de vértigo porque no puede ser de otra manera, porque es natural y real. ¿Acaso puede ser de otro modo?

Queridos Reyes Magos. Esto sí que es magia. Os habéis salido. Por eso pienso cuidarla y espero que dure conmigo el mayor tiempo posible. Y disfrutarla en lo que esté. Porque esta primera del plural me pinta sonrisas, me va a estampar dos coloretes “jartibles”, me regala bandas sonoras, me trae música en directo, me hace inaugurar y ponerle nombres a los muebles, me arrulla con el ruido de la radio, comparte TOCs.

Y no renuncio a la primera del singular porque esa es mas yo que nada. Porque soy feliz ejerciéndola y he aprendido a vivir de tal manera con ella y a quererla que no puedo, ni debo, ni voy a dejarla a un lado. Porque seremos nosotros cuando nos hagamos mejores versiones de nosotros mismos pero sin olvidar que el yo y el tú nos han traído hasta aquí y tienen que proyectarse, mantener espacios y lealtades, sin que unos fagociten a otros.

Y estaré cómoda también si esa primera del plural decide hacerse más grande y dar cabida a más, a quienes formen parte de tu nosotros previo. Porque ¿acaso puede ser de otro modo?

Queridos Reyes Magos.

Magos.