Sé que debo muchas palabras, muchas reflexiones. Pero no a vosotros, no; no tengo la presunción de pensar que hay quien espera mis desvaríos, mis contradicciones, mis conclusiones en voz alta. No. Me las debo a mi. Me voy apuntando idas inexactas, hilos de los que tirar, frases inconexas en mi moleskine, en los postit que tiñen mi día a día de amarillo, en las notas del iphone, que son mis nuevos post it y siguen tiñendo de amarillo.
Sé que este rinconcito mío anda abandonado, inexplorado, yermo. No quiero ni mirar cuánto tiempo hace que no paso por aquí; ni cuánto hace que no pasa nadie. Ni siquiera cuántas ideas tengo sembradas en mis distintos soportes esperando traerlas –algunas ya andarán hasta desfasadas–. No creo ni que lo echéis de menos aunque yo lo haga constantemente. Pero sigo en ese paso-inspiración-barrida que concentra todas mis fuerzas, pendiente de no perder el ritmo y no mirar arriba. Porque tengo la certeza de que si me paro y levanto la vista el vértigo podrá conmigo.
Las ideas me rebosan, las experiencias se me acumulan, las palabras se hilvanan solas pero no puedo escatimar el tiempo para plasmar hoy aquí todo. Y hacerlo con mimo, con cariño, con sosiego. Un día, cuando decidí que pariría esto, me prometí no prometerme nada. Y quiero que siga siendo así. Así que hoy sólo me asomo para dejar una reflexión antigua. De esas que tienen que ver con cuando era una plumilla y hablaba de música. Y otros placeres.
Y yo encantada de que te pases, de que escribas cuando puedes. Aunque haya temporadas que eso sea más espaciado, me gusta leerte porque siempre tienes algo de lo que aprender y tu blog me da algo de mi Taite, la de las gafas rojas que me ayuda a sonreír. Así que gracias!!!! No dejes este tu rinconcito, que si fuera así muchos los lo echaríamos de menos.
Un besote enorme wapetona!!!
Por cierto, tu amigo tiene mucha suerte de contar contigo! 🙂
Aunque no te lo digamos a menudo, te echamos de menos, claro que sí.
Ay, mil gracias… Anda una tan metida en lo suyo… 🙂