Fuera fajas

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fajas

Tienda en Camden Town (de mi IG)

Siempre he pensado que el mayor gesto de evolución de la especie es que las mujeres ya no llevemos faja. Vale que hay alguna prenda interior que te contiene tantito las carnes -ahora le llaman moldear-, pero no esos refajos forjados en Vigorito, de color carne, que le veía yo quitarse a mi abuela con más alivio que llegar a final de mes, dejando una estela de surcos y costurones que se rascaba con ahínco.

Ahora no podemos rascarnos señales “fajísticas” porque lo que nos sobra nos lo quitan a golpe de photoshop, desvirtuando mitos y rebajando carnes, como han hecho con la Cardinale en Cannes. Aberraciones de la técnica y de los cánones de belleza que nos siguen apretando y asfixiando sin lycra de por medio.

Tampoco podemos aliviarnos de sacarnos las leyes que nos constriñen, como esa que ha condenado a una chavala por una broma sobre Carrero Blanco… Aquí, como somos lenguaraces y desvergonzados, lo llevamos con más desahogo, que para eso es la cuna del ingenio. Pero el precedente da miedo. Y comienza a apretar.

Dijimos fuera a las fajas físicas, como un acto de rebeldía, y nos dejamos las mentales, las que nos imponen y las que nos imponemos. Éstas no las venden en Amalia ni en el piojito porque son más sutiles y más peligrosas. Pero yo confío que llegue el día en que también nos las quitemos de encima. !!Basta de fajas y de mordazas!!. Aunque, mientras llegue, nos quedará el alivio de rascarnos con ahínco las costuras.

Esta columna de opinión tiene la firma de Taite Cortés y se emitió en el programa Al Liquindoi de Canal Sur Radio el 18 de abril de 2017 

Cuaresma apócrifa. E integrada

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I Pregón Heterodoxo de la Semana Santa de Sevilla por Manu Sánchez (de mi iG)

Mucho cachondeíto, Fernando, con mi Cuaresma. Pero te voy a dejar muerto, Fernando. Que llevo una Cuaresma de lo más entregá, pa que luego digas.

Aquí, donde tú me ves, este año he ido a un triduo. Vale que lleva por título “Apócrifos e integrados“, pero es un triduo al fin y al cabo. El que ha organizado la revista Lamuy. Y allí me empapé de los orígenes populares de la Semana Santa, su trayectoria, su vocación icónica para el pueblo.

Aquí, donde tú me ves, me he leído ya a Chaves Nogales y su Semana Santa de Sevilla; que vale que es un gusto siempre su prosa sin alharacas y concisa, pero muero con su petición de una revisión de la Semana Santa con criterio “laico y nuevo”; y lo hizo en los años 20 del siglo pasado.

Aquí, donde tú me ves, he ido hoy a un Pregón heterodoxo, el que ha dado mi Manu Sánchez con su amor a la semana santa, su sapiencia y laicidad. Yo, que prometí que el de Juan Manzorro (pregón ése ortodoxo y magnífico) sería el único al que acudiría. Incluso escuché el jueves la entrevista (bueno, media entrevista) al capataz Martín Gómez.

Y ando dándole vuelta a la Semana Santa como una fiesta laica, popular y moderna. Y ésto me lo quedé del historiador César Rina quien aseveró en el triduo con vehemencia “la semana santa es puro presente, ¿cómo no va a ser moderna?”.

Porque acercarme así es la única manera de poder sortear la contradicción de que algún día pudiera llegar a gustarme la Semana Santa. Y ya me veo yo de mantilla.

Apocalipsis caletero

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17265135_10211180889665552_3322419080844879453_nUna amiga alucinó un día que vino a Cádiz y vio a toda la gente paseándose por la ciudad con sillas de playas ralladas. Yo no había caído en la rareza de ese gesto comunitario que nos une a los de costa: ¡Complementos para la playa! Qué rareza! Pero es que a mi kit caletero, que hasta la semana pasada sumaba a la silla la protección solar y el libro; ahora le voy a añadir sin pensarlo unos manguitos o un salvavidas de esos naranjas, aunque arruine el top less. Que el viernes vi el trailer de la Gran Ola, sólo el trailer, y ando acojonada y tatuándome los procedimientos de respuesta ante sismos y tsunamis.

Al principio la cosa era espeluznante por lo estético, porque salía La Caleta asolada por el efecto de una ola gigante. ¡Mi Caleta! ¡Como en un apocalipsis gadita, sin un sólo caletero! (que los genuinos se bañan todos y cada uno de los días). Pero es que, a lo largo del documental, 40 expertos evidencian que lo del maremoto aquel que se comió La Viña hasta que la Virgen de la Palma dijo “hasta aquí llegamos” no fue un hecho aislado, que hay una zona sísmica en el Golfo de Cádiz que propicia que se repita en el momento más insospechado.

Y nadie hace la previsión para que podamos actuar cuando ocurra. Nadie. Que deberíamos estar haciendo simulacros caleteros con bocata de tortilla y bingo, con el Ardentía dando instrucciones desde megafonía y las maris corriendo desorinadas mientras intentamos salir de todo ese caos. Nadie se toma en serio una amenaza que parece ceñirse sobre nosotros mientras, ajenos a todo, seguimos arriesgándonos por el mero hecho de caletear. Ya estoy yo en wallapop comprando el salvavidas que si es por la peña…

Esta columna de opinión tiene la firma de Taite Cortés y se emitió en el programa Al Liquindoi de Canal Sur Radio el 21 de marzo de 2017 

Yo quiero ser La Koki

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La Koki en Carnaval Chiquito 2017 (Foto de mi IG)

Yo, de pequeña, quería salir en el coro de Adela del Moral, pero se retiró antes de que pudiera cumplir mi sueño. Aún creo que puedo cantarme La Viudita Naviera, Watussi . Más tarde, quise ser como La Koki, la primera mujer a la que vi en el carnaval de la calle con un ingenio y una desvergüenza que supe que nunca tendría. Pero aún así, quería ser como La Koki. Y aún hoy, ojalá fuera como La Koki.

Renové mi vocación con Ana López Segovia, con su Despedida de soltera y mis primeras entrevistas para el Diario. Y después con Alicia y todas las niñas de las Ninfas por cojones a las que he seguido desde entonces.

Quiero ser, ya a mis taitantos, como Alba y como Millán, mujeres en una Final del Falla en chirigota y en comparsa, rompiendo barreras -también mentales- en una fiesta con aún demasiadas.

Quiero ser como ellas, quiero mirarme en ellas. Y espero que, si alguna vez tengo hijas, se referencien en ellas para entender que en el carnaval, como en la vida, tenemos que jugar otros papeles y reivindicar nuestro sitio.

Las letras comprometidas son preciosas, vellitos de punta. Pero que en todo el mundo se viera a Alba tocando el bombo sin complejos o a Millán defendiendo a Los Irracionales ha hecho más por nuestra pelea que la eliminación de las ninfas, que sigo celebrando. Yo quiero ser La Koki, Ana, Alicia, Alba, Millán porque ellas sí han sido valientes como para abrir camino.

Esta columna de opinión tiene la firma de Taite Cortés y se emitió en el programa Al Liquindoi de Canal Sur Radio el 14 de marzo