¿Y esto… para cuándo?

Varón, 45 años, profesional sanitario que anuncia en rueda de prensa algún avance en la investigación de una enfermedad.

Después de una intervención donde aporta una importante batería de datos, donde explica el procedimiento y donde se maneja con toda la cautela inherente a este tipo de noticias, se abre el turno de preguntas y llega la cuestión de siempre: ¿Cuándo está prevista la comercialización? ¿Cuándo llegará a los pacientes?

Habitualmente, las ruedas de prensa se preparan meticulosamente con los profesionales y se incluye toda la información que, presumiblemente, puede ser de utilidad a los medios de comunicación, y por ende, a la ciudadanía, que es la destinataria final.

Entre el contenido que se ofrece, en la rueda y en la nota de prensa que se acompaña, está la descripción de la enfermedad en cuestión, de manera que se dan datos que ayude a dimensionarla, o se habla de las consecuencias y secuelas más frecuentes, para favorecer la humanización del proceso, lo cuál es difícil cuando se habla en abstracto de una patología. Es decir, se trata de hacer ver que eso tan frío de lo que hablamos tan técnicamente afecta a mucha gente y les afecta mucho porque las complicaciones son graves e invalidantes. Pero también se explica el proceso que ha llevado al hallazgo y de qué manera se ha conseguido llegar hasta el punto en el que se está, lo que incluye abordar los mecanismos de funcionamiento de la patología y la labor investigadora de los profesionales. Todo eso, siendo lo más divulgativos posibles pero sin llegar al populismo barato. Y todo ello, lo que es más difícil, intentando mantener la mesura, de manera que no se generen falsas expectativas en la población que puede ver en este anuncio una solución a su situación particular pero sin restar importancia al hallazgo. Difícil equilibrio.

Y cuando se tiene tanto celo en estos equilibrios se evita en todo momento hablar de plazos, imponer fechas topes que pueden no ser finalmente las verdaderas, que pueden ni tan siquiera ser, que pueden suponer una meta para una persona que tiene sus esperanzas puestas en una solución a su enfermedad, con la que convive cada día. Pero la realidad sanitaria y la periodística son antagónicas, aunque estén condenadas a entenderse. Porque el periodismo es la concreción, la contundencia, las fechas y los horizontes.

Y probablemente el titular llegue a ser que “la solución para xxx esté para xxx” si no se aborda con la misma cautela la respuesta a esa pregunta. Creo que, poco a poco, los periodistas se van concienciando de que en estos temas no es bueno lanzar las campanas al vuelo, y cada vez contamos con más compañeros especializados que son capaces de dimiensionar la situación (a pesar de la crisis, de la rotación, de la precariedad, pero eso será en otra entrada). Pero nunca está de más que la respuesta vaya acompañada de equilibrio, transmita la dificultad de imponer un límite temporal e incluso incida en la complejidad del proceso que queda. Porque titulares como éstos en poco ayudan a la labor divulgativa de la ciencia, del conocimiento y la medicina. Y jugar con las expectativas de personas que no albergan muchas esperanzas en su proceso, en su enfermedad, supone una crueldad que ninguno queremos alimentar.

2 pensamientos en “¿Y esto… para cuándo?

  1. Completamente de acuerdo, Taite. A veces difícil tener ese cuidado en la información que manejamos desde los Gabinetes por cuestión de tiempo o falta de recursos humanos. Pero 100% de acuerdo. Aprendo algo siempre que te leo. Gracias.

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