Rumbo a paraísos soñados

El clandestino del Puerto recaló en el Lope de Vega

Quizás sea difícil trazar mapamundis de sitios soñados en la baja espalda de una dama, sobre todo para quienes carecemos de toda destreza al mando de un lápiz o un pincel; pero más difícil se me antoja que, al socaire de estas historias que iban dibujándose ante nuestros ojos, las letras y las músicas despejen nuestro horizonte y nos lleve a paraísos soñados. Complicada travesía, la que nos tenían preparada La Canalla y Javier Ruibal por mares de coplas cien veces cantadas, por lugares recónditos que no aparecen en los mapas de la música estereotipada, por seductoras melodías y letras de una cotidiana riqueza que asombra.

En esa singladura pasamos por la Base de Rota y su Boca de Rosa (¡qué de tiempo!) por el Manhattan sin gloria, o esa paradisíaca Isla Mujeres que descubrí en lo recóndito de la vida de la mano de David Broza. Y como la magia de transportarte es inherente a la música, seguimos nuestra ruta sin planos, sin brújula, sin prisas por el Infinito universo de las cosas, acompañamos al “tirao” en sus aventuras y nos acompasamos con requiebros imposibles contando los lunares de un bambo. Y todo eso por el don de lenguas de Chipi, que domina el italiano (la única copla que canto en esta lengua a pesar de los peñazos de La Serenísima) y le pega al inglés de categoría; pero, sobre todo, porque las músicas que interpretan beben de cientos de mares, del sur de unos y otros continentes; y porque viajar no es más que saciar la curiosidad de conocer otras culturas, beber de otros ritmos, contaminarte de historias ajenas.

Súmenle la poesía (“ay, si le hubiera entendido el día que me pidió: quiéreme un poquito menos pero quiéreme mejor”), la coherencia, el hiperrealismo que desborda Chipi (su dedicatoria-alegato en defensa de los estudiantes de Valencia llegó al cerebro y al alma). Súmenle la veteranía, la prestancia de Ruibal. Y háganse cargo de que aquella noche, en aquel teatro que no era el Falla pero casi (más de la mitad del público estaba-mos- censado más allá del peaje) se daban cita dos de mis devociones musicales, dos de los artistas cuyas letras soy capaz de tararear con devota actitud. Por eso se me hizo la magia y por ello no me hizo falta llegarle a encontrar un hilo a la historia o a esa propuesta conjunta. Y por eso hoy os lo cuento dejándome llevar por mucho de lo que allí sentí, rodeada de amigos, que la magia compartida tiene mucho más encanto y potencial.

Os dejo un resumen del concierto de agosto para que os hagáis una idea.

2 pensamientos en “Rumbo a paraísos soñados

  1. Que envidia de travesía. En ese crucero y con esos capitanes (Chipi y el maestro Ruibal) me enrolaba yo, por el solo placer de navegar en vuestra compañia.
    Miedito me da el día que, por fín, pueda verlo en directo…no habrán bastantes pañuelos en la sala…demasiadas emociones, demasiados recuerdos en cada estrofa tantas veces repetidas…un placer (siempre) leerte.

    • La verdad es que fue espectacular aunque nunca sé si me dejo llevar demasiado por mi admiración. No sabes la ilusión que me hace encontrarte por mi casa compartiendo emociones. Así que gracias, Ricardo. El placer es mío.

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