Os preguntaréis que qué hago yo aquí y es una cuestión para la que no tengo respuesta. Porque en muchas ocasiones me he planteado yo lo mismo, tanto desde el momento en que comenzó en mi cabeza el revoloteo que me llevaba a embarcarme en este nuevo proyecto como en todo el proceso que me ha traído hoy hasta aquí: hasta vuestros ordenadores, hasta vuestros dispositivos, hasta vosotros, los que tengáis la curiosidad de ver de qué va esto. Si leéis «Lo tengo todo aquí», más o menos os podéis enterar de lo que se supone que va esto. Y digo «se supone» porque no tengo tampoco claro que este proyecto de blog -o blog neonato desde que leéis estas líneas- acabe siendo lo que realmente pretendía ser. Es lo que tiene ser caótica, tener poco tiempo y vivir de los impulsos: que puede que, aunque los motivos sean los mismos, el resultado finalmente sea diferente al esperado.
Intentaré ponerme orden y poner orden y no sucumbir a las tentaciones de plasmar ocurrencias varias con las que ya me pongo en evidencia en otras redes sociales. Intentaré hacer de este punto de encuentro un sitio que me ayude a organizar mis ideas, a compartir dudas, a contar batallitas que pueden servir (o no) a otras personas en circunstancias parecidas (o no). Porque, al final, las experiencias tampoco es que sean planillas que pueden superponerse a otras situaciones y que tengan la misma validez, ni albergo la presunción de pensar que porque a mi, a nosotras, nos ha valido, puede servir al resto. Pero tengo claro que situaciones difíciles o fáciles a las que nos hemos enfrentado, marrones que hemos solventado con mayor o menor facilidad, aciertos y errores que hemos protagonizado y que vamos a protagonizar pueden servir como variable a tener en cuenta por otras personas en otros momentos. Lo que viene siendo compartir conocimientos por si a otros les son válidos, o no.
E intentaré acercarme por aquí con la mayor frecuencia posible pero sin imponerme nada, que estas imposiciones son las que más atan y más cuestan. Será mi sitio de refugio cuando lo necesite, será mi lugar de disfrute, será mi nueva aventura y llevarlo como un castigo no contribuiría a sentirlo así: que es como ha nacido y como quiero que siga.
Esto, más o menos, viene a ser «a propósito de un caso». Y la utilización de un modismo que oigo a diario a compañeros sanitarios y que no deja de fascinarme… A propósito de un caso se puede aprender tanto… O no.
P.D. Mil gracias a una invitada muy especial que me ha hecho un tutorial a domicilio, me ha animado, me ha corregido y aguantado obsesiones varias. Y al pequeño grupo de amigos que ha compartido conmigo los preparativos y nervios previos a esta aventura. Ya me he lanzado. ¡Alehop! Sigue leyendo