Sin (El) Perdón

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Enfrentados

Enfrentados (De mi IG, tomada en Izamal -México-)

Quince años en colegio de monjas, quince. Toda mi infancia y juventud aprendiendo todo lo que había que memorizar de liturgias y ritos de la religión católica. Y nunca, ni en los mandamientos ni en nada parecido, leí un “serás ejemplarizante hasta el extremo contra aquel que te contraríe”. Igual, en el tiempo que llevo fuera de esto han cambiado las cosas, pero me daba la intuición que, con el Papa Francisco enfrente, estaba llegando más temple y se estaba abandonando la radicalidad.

Yo en cambio aprendí aquello de “perdona a tu pueblo señor, perdona a tu pueblo, perdónale señor”; o lo de “perdónalos porque no saben lo que hacen”, lo de poner la otra mejilla, incluso lo de que la soberbia era un pecado capital ¿o era el orgullo? 

Porque leo que el Obispado de Cádiz castiga a El Perdón prohibiéndole procesionar en las dos próximas Semanas Santas. ¿Es un castigo a El Perdón, a su Junta de Gobierno o a los cofrades de Cádiz? Así, sin saber -y disculpen la osadía- creo que esta fiesta -sí la de la Semana Santa- es mas grande con la salida de esta Hermandad y una madrugá completa para el disfrute de todos.

Y aclaro que para mi El Perdón era la excusa perfecta para que me dejaran llegar a casa de madrugada cuando, en la pubertad, los horarios me constreñían. Ya no necesito coartadas a mis taitantos. pero no paro de pensar en los pobres chavales que, en los dos próximos años, no sé a qué podrán recurrir para llegar a casa bien entrado el día. Estos obispos castigadores que no tienen perdón para El Perdón.

Esta columna de opinión tiene la firma de Taite Cortés y se emitió en el programa Al Liquindoi de Canal Sur Radio el 2 de mayo de 2017 

Cuaresma apócrifa. E integrada

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I Pregón Heterodoxo de la Semana Santa de Sevilla por Manu Sánchez (de mi iG)

Mucho cachondeíto, Fernando, con mi Cuaresma. Pero te voy a dejar muerto, Fernando. Que llevo una Cuaresma de lo más entregá, pa que luego digas.

Aquí, donde tú me ves, este año he ido a un triduo. Vale que lleva por título “Apócrifos e integrados“, pero es un triduo al fin y al cabo. El que ha organizado la revista Lamuy. Y allí me empapé de los orígenes populares de la Semana Santa, su trayectoria, su vocación icónica para el pueblo.

Aquí, donde tú me ves, me he leído ya a Chaves Nogales y su Semana Santa de Sevilla; que vale que es un gusto siempre su prosa sin alharacas y concisa, pero muero con su petición de una revisión de la Semana Santa con criterio “laico y nuevo”; y lo hizo en los años 20 del siglo pasado.

Aquí, donde tú me ves, he ido hoy a un Pregón heterodoxo, el que ha dado mi Manu Sánchez con su amor a la semana santa, su sapiencia y laicidad. Yo, que prometí que el de Juan Manzorro (pregón ése ortodoxo y magnífico) sería el único al que acudiría. Incluso escuché el jueves la entrevista (bueno, media entrevista) al capataz Martín Gómez.

Y ando dándole vuelta a la Semana Santa como una fiesta laica, popular y moderna. Y ésto me lo quedé del historiador César Rina quien aseveró en el triduo con vehemencia “la semana santa es puro presente, ¿cómo no va a ser moderna?”.

Porque acercarme así es la única manera de poder sortear la contradicción de que algún día pudiera llegar a gustarme la Semana Santa. Y ya me veo yo de mantilla.