A dildo muerto

 

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Ilustración publicada en Lamuy para acompañar este artículo 

El día en que me vi mirando atónita el averiado dildo sin saber en qué cubo depositarlo, entendí que lo de reciclar se me había ido de las manos. Mi conciencia social y la imagen de una tortuga atacada por un objeto fálico flotante me podía.

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Cuaresma apócrifa. E integrada

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I Pregón Heterodoxo de la Semana Santa de Sevilla por Manu Sánchez (de mi iG)

Mucho cachondeíto, Fernando, con mi Cuaresma. Pero te voy a dejar muerto, Fernando. Que llevo una Cuaresma de lo más entregá, pa que luego digas.

Aquí, donde tú me ves, este año he ido a un triduo. Vale que lleva por título “Apócrifos e integrados“, pero es un triduo al fin y al cabo. El que ha organizado la revista Lamuy. Y allí me empapé de los orígenes populares de la Semana Santa, su trayectoria, su vocación icónica para el pueblo.

Aquí, donde tú me ves, me he leído ya a Chaves Nogales y su Semana Santa de Sevilla; que vale que es un gusto siempre su prosa sin alharacas y concisa, pero muero con su petición de una revisión de la Semana Santa con criterio “laico y nuevo”; y lo hizo en los años 20 del siglo pasado.

Aquí, donde tú me ves, he ido hoy a un Pregón heterodoxo, el que ha dado mi Manu Sánchez con su amor a la semana santa, su sapiencia y laicidad. Yo, que prometí que el de Juan Manzorro (pregón ése ortodoxo y magnífico) sería el único al que acudiría. Incluso escuché el jueves la entrevista (bueno, media entrevista) al capataz Martín Gómez.

Y ando dándole vuelta a la Semana Santa como una fiesta laica, popular y moderna. Y ésto me lo quedé del historiador César Rina quien aseveró en el triduo con vehemencia “la semana santa es puro presente, ¿cómo no va a ser moderna?”.

Porque acercarme así es la única manera de poder sortear la contradicción de que algún día pudiera llegar a gustarme la Semana Santa. Y ya me veo yo de mantilla.